Un milka en mi noche

Thursday, May 31, 2007

Propuestas electorales I

Pregunto:

¿Por qué las películas en el cine, como la mayoría de los productos, no varían en precio según su calidad?

Este razonamiento esbozado magistralmente durante todo el día de hoy no es tan loco.

Si se supone que un helado de 28 pesos es más rico (y no me vengan con que lo "rico" es subjetivo) que uno de 18 y este último más rico que uno de 12 pesos. Y sucede lo mismo con todos los productos; El lomo es más caro que la falda y la falda más cara que el puchero.
Entonces.. ¿¿Por qué cuando uno va al cine la mejor película cuesta igual que la peor??

Desarrollemos este punto.
Supongamos un cine de los multi con 15 películas diferentes.
Según el puntaje de la película su valor.
Una película 6 puntos saldrá 6 pesos y una malísima 1 pesito solamente.

Los efectos de esta ágil propuesta no tardarían en fogonearse:

1. Las clases bajas coparían los cines de Recoleta y Belgrano y entrarían en familia al cine un viernes por la noche. El problema es que probablemente concebirán una visión erronea del séptimo arte catalogándolo como arte sin sentido.

2. No habría parejas en las películas de 4, 5 o 6 pesos puesto que llevar a una chica al cine y no ver la mejor no sería digno ante los ojos de la sociedad femenina.

3.
Acrecentaría la brecha entre directores ricos y pobres (económicamente e intelectualmente hablando). Quien tenga una idea pobre, hará una película pobre y su recaudación será pobre. Luego, hacer una buena película con poco presupuesto será una empresa aún más titánica.

4. Se discutiría acerca de quien pone los puntajes y por ende los precios.
Aquí la contrapropuesta habla de crear un mercado de libre flotación de precios de películas. Esto significa que su precio se define por su demanda. (quienes hayan tenido Microeconomía en el cbc tendrán una visión más acabada de este punto).

Es decir, cuanto más cantidad de espectadores acumule una película, más cara será. (a mayor demanda, mayor precio) y al revés.

Esto dará por resultado, y para finalizar, un cine más justo, más claro y sobre todo, accesible a todos los bolsillos.

Monday, May 28, 2007

Nada del mundo real

Es muy fria. Le falta calle y es un poco histérica. Hace chistes tontos o mejor dicho ni siquiera son chistes. Está bastante ocupada corriendo horarios que corren más rápido que ella. Es tan fanática de la música que le gusta como yo lo soy de mi afán de odiar esas mismas notas.

No, no lo ve, le falta un poco de tacto, es cierto. No me llama, no sé por qué, es así. Se cuelga, que se yo, no es su culpa, pero es colgada. No se da cuenta, cuando dice lo que dice, lo dice de ingenua, simplemente no lo ve. No vemos las mismas esquinas.

Siempre que la invito a comer me dice que está a dieta o que hoy no es el día para comer eso. Si por fin la convenso, come como un pajarito. En pocas palabras no me acompaña gastronómicamente.

Siempre, pero siempre, buscamos excusas, y siempre, pero siempre, encontramos una o varias cosas de éstas en la chica a nuestro lado. Pero la verdad es, me parece, que cuando nombramos estos items nada es del mundo real. Ellas no son así.

Simplemente son las primeras cosas que nos vienen por la cabeza cuando nos empeñamos en arruinar algo.

Monday, May 21, 2007

Mariana

Ella me escribe todos los lunes religiosamente. Me escribe, recordandome que me lee.
Y cuando no escribo, me escribe para recordarme que está esperando.

Ella no me conoce y sospecho que tampoco vive en el misma ciudad, pues le acerté un par de adjetivos alejado de mi diccionario porteño.

Ella nunca me vió ni en fotos, pero dice que le gusta lo que escribo y, por propiedad transitiva, le gusto yo.

Ella no tiene blog ni fotolog y, según me dijo, solo lee el mio.

Aún no entiendo bien por qué. Pero lo cierto es que a veces, cuando las ganas de escribir no vienen por Boedo, ella me reanima, y me hace sentir que todo esto no es tan malo como pienso.

Y por fin, después de seis meses de lealtad y compañía, se merecía un post. Auque sea para nombrarla.

Thursday, May 03, 2007

La levedad del ser

Empiezo a creer que la lectura placentera sirve casi únicamente para encontrar similutudes: con nosotros, con lo que nos pasa, con lo que nos pasó, con ella.
Cuando uno lee un fragmento y se reconoce aparece el momento más glorioso del recorrido literario. Por eso siempre leo con un lapiz en la mano.

El otro día me volvió a pasar; en un solo capítulo identifique a tres personas diferentes.

Cuando me pasa este tipo de cosas suelo contactar a la persona aludida para contarle o citarle lo subrayado.
Aunque no estemos más en contacto o haya terminado todo medio agrio, me siento con la responsabilidad civil de búscar a esa persona y decirle: en la página 118 estás vos.

Entonces me viene la duda, alguien pensará de la misma forma conmigo? Alguien me habrá identificado en algún renglón?

Una vez una muchacha me regaló La insoportable levedad del ser el día que nos juntamos para aclarar las cosas por última vez. Aún no puedo entender el significado de dicho acto.

Por qué me regaló un libro en ese momento?
Qué me quizo decir?
Por qué me dijo "yo me identifico con la protagonista, Sabina"?

Y si bien volvimos a tener algún tipo de contacto (encuentro casual en Córdoba y Junin) nunca quise preguntarle acerca del libro.

Sentí (siento) que ella nos (me) encontró en algún pasaje de la historia y es tarea mia descifrarlo. Quizás (diría mi analista) me sumergo en la lectura con la esperanza de encontrarla dando vuelta la hoja.