Santiago

Ella me mostró las ruinas, los museos, la Alameda y La Moneda.
Ofició de guía día y noche. Recorrimos Plaza Italia, las calles del centro, los bares, el pisco y hasta el fútbol.

Me contó historias de tiranos y de cómo pisaron las flores en septiembre. Ella solo caminaba conmigo, me contaba anécdotas y se reia. Mucho.

Al cabo de unos días nos depedimos; de nosotros y de la ciudad. Con ella conocí los grandes secretos de los conquistadores y discutimos acerca de estúpidos nacionalismos.

Aún así y todo, el recóndito más asombroso y lindo de Santiago no lo conocí..
Me dijo "eso queda para tu buenos aires. Si me invitás.."

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Notas de Viaje

Hoy es nuestro sexto día en París y todavía no nos cansamos de esta ciudad. Me despertaste como de costumbre a los besos y fuimos a termina...