Gorda

Te veo preocuparte. Espío de reojo como te parás de puntitas de pié frente al espejo.
Luego mis palabras de alivio sordas, tus fastidios nocturnos y mi "ya pasará".
Me ves pasar el domingo pintando, sudando. ¿Quien dijo que no se trata de sudor también?
También te cocino, aunque después te escuche refunfunear sobre la balanza.
No estás gorda, te repito, y me mirás con tu cara de hervor.
Al final de cuentas no importa mucho, porque nos reímos igual, mientras barajamos nombres.

Notas de Viaje

Hoy es nuestro sexto día en París y todavía no nos cansamos de esta ciudad. Me despertaste como de costumbre a los besos y fuimos a termina...