Peperina

Anoche bajé las escaleras en el medio de la madrugada. Estaba adormecido y no entendía bien la situación, pero distinguí que Peperina lloraba.
La tuve que alzar en brazos para calmarla, cuando la volví a poner en su cama-cuna escuché unas palabras.
Es raro porque Peperina no habla, apenas balbucea palabras ilegibles. Pero en el medio de tanto llanto pude escuchar "Decile a mamá que no se enoje tanto".

Notas de Viaje

Hoy es nuestro sexto día en París y todavía no nos cansamos de esta ciudad. Me despertaste como de costumbre a los besos y fuimos a termina...