Skip to main content

Peperina

Anoche bajé las escaleras en el medio de la madrugada. Estaba adormecido y no entendía bien la situación, pero distinguí que Peperina lloraba.
La tuve que alzar en brazos para calmarla, cuando la volví a poner en su cama-cuna escuché unas palabras.
Es raro porque Peperina no habla, apenas balbucea palabras ilegibles. Pero en el medio de tanto llanto pude escuchar "Decile a mamá que no se enoje tanto".

Comments

Popular posts from this blog

Lucia

Venía caminando por Castro Barros a las cinco de la mañana. Venía, como tantas noches de fin de semana con mi mp3 en la cintura, haciendo más ligeras las cuadras de regreso.

Es interesante como la noche, el alcohol y la música transforman los recuerdos. Y muchas veces, quizás engañosamente, los malos amores se vuelven buenos, los impiadosos generosos y yo, me vuelvo un poco más sensible.

Fue entonces, que de repente, en el shuffle de la vida, sonó Lucia:

No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido.
Nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
una luna llena
que arañaba el mar...

Entendí muchas cosas y me quedé perplejo ante la claridad de Joan Manuel.
La palabra perdóname era para mis oidos lo esencial de la canción.
Sin frío me senté exactamente a las 5.21 am en la esquina de Tarija. La hora la sé porque en un acto de estupidez miré el celular para ver si me habías escrito.

No podía llegar a mi casa con esa carga. Digerí la canción en silencio en el umbral de la c…

Sí, quiero.

Guarden los incautos sus sonrisas prematuras que esto no es una invitación a casamiento. O quizás sí, no lo sé, pero es mucho más que eso.
Mi nombre es Andrés, tengo 33 años y trabajo de lo que me gusta hace 12 años. De chico, creía que en el pasado la vida era en blanco o negro, ahora de grande creo que tiene muchos colores, incluso blanco y negro.
Cuando crecí descubrí la escritura, la lectura y los viajes. Creo que esas tres cosas me formaron como persona, mucho más que la universidad y los ejercicios de derivadas e integrales.
De grande descubrí que esas cosas están bien pero son mucho más lindas con ella.
Ella.
Guarden los enamoradizos su sonrisa de dulce de leche que esto no es una historia de amor. O mejor dicho sí, pero es mucho más que amor. Es una historia de dos vidas que se unieron por casualidad y que formaron otra cosa, que ni siquiera puedo asomarme a conjeturar una definición.
Ella tiene algunos años menos y se malhumora cuando tiene sueño. Yo la abrazo y se le pasa.

Noches no tan buenas

La peor Navidad de mi vida fue sin dudas la del 90.
Una semana antes del 24 recuerdo que le pregunté a mi mamá si nos íbamos a morir.
Seguramente había escuchado algo al respecto en la televisión o en las noticias. Mi mamá, con cariño y cuidado me dijo que sí, que todos nos íbamos a morir. Yo la miré fijo y quise confirmar:
- Pero vos no, no?
Su respuesta fue un abrazo largo y fuerte. En esa época yo me juntaba muy seguido a jugar con mis compañeros de la primaria. Al día siguiente al descubrimiento y al abrazo, fui corriendo a contarlo. Tenía la (triste) primicia: todos nos íbamos a morir y ellos no lo sabían. Apenas llegué lo escupí. Al parecer todos estaban al tanto de cómo venía la mano con la vida menos Matias, el dueño de la casa, que lloró toda la tarde desconsoladamente. Fue un día triste y confuso para todos. Durante una semana no nos vimos. Supongo que hubo llamados de por medio entre padres para aclarar el tema y unificar un discurso. Llegó Navidad y con la expectativa de …