Un milka en mi noche

Thursday, June 25, 2015

La casa

Cada vez que tengo la ocasión encargo a algún viajero fueguino una botella de Sheridan´s. No es por que el precio sea más económico (que si lo es) sino por sentir algo del sabor de la primera vez, cuando la botella vino en mi mochila traída de la nieve más austral.
Se volvió casi un ritual, sentarse en el sillón a leer con el vaso sobre la mesa.

Por suerte la casa es grande y mientras me sumerjo en mi libro ella está con el suyo en la otra habitación que fue diseñada con cama incluida especialmente para sus noches de acidez. El cuarto de la penitencia, lo llamo yo.

Al mismo tiempo en la cocina se prepara nuestro pequeño sueño del día: unas milanesas napolitanas con batatas. "Las mejores del mundo" le digo yo, "las mejores son las de mi papá", responde ella. Comemos, reimos, nos amamos y dormimos.

Una rutina simple, de un martes por la noche. O de cualquier otro día.


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