Skip to main content

Posts

Showing posts from 2016

Bukowski

Estimo que entré en la adultez unas semanas antes de cumplir 18 años. Hasta entonces siempre mi familia me preguntó qué quería para mi cumpleaños. Era una especie de ritual, me preguntaban, y unos días después me despertaba con la no-novedad y los abrazos.

Pero en el otoño del 2001 por primera vez ante la pregunta yo respondí "No quiero pedirles nada, lo que me regalen va a estar bien". Fue extraño porque tenía en mente el conjunto de la selección Argentina, pero me salió así, de imprevisto, como las visitas de pueblo.

Mi tía Ana que era parte de la comitiva regaladora, recibió el mensaje y sospecho que la puse en un aprieto. Lógicamente es más fácil regalar a pedido que pensarlo.
Finalmente llegó el día y Annie me trajo un cuaderno en blanco para escribir, con una frase en la primera pagina que decía "Encuentra lo que te apasiona y deja que te mate".

Si bien había dejado la infancia hace rato, todavía no podía nombrarme adulto. La frase se me volvió incomprensibl…

Un bar, un baño y un final

Entramos en el bar para la famosa charla final. Para despedirnos, decirnos algunas cosas y hacer un pequeño duelo juntos.

El bar por suerte estaba a medio llenar, se podía charlar y teníamos la intimidad necesaria del rincón para dejar algunas lágrimas en la mesa.

Ella habló primero seria, parada en argumentos, seleccionando las palabras. Yo la miraba, pensaba, miraba el bar.

En otra mesa dos chicos jóvenes se tomaban de la mano, se reían y conversaban. Era evidente que estaban en su primavera y que la vida les sonreía. Todos hemos tenido las dos mesas, todos somos las dos mesas.

Al rato fui al baño, más por tranquilizarme que por necesidad. En el pasillo me crucé con la chica de la otra mesa y percibí su mirada en mi. Podía ser que nos conociéramos, pero no era momento, para ninguno de los dos.
Volviendo a mi lugar noté que el chico estaba recargando el vaso con una cerveza y escribiendo un mensaje en un celular viejo, de esos que no traen wapp ni complicaciones.

La charla siguió, yo…

La habitación vacía

Siempre me resultó muy difícil vaciar habitaciones. Ordenar, agrupar, embalar, descartar, soltar. Es un trabajo para tipos que no se llaman como yo.
Mencionando el tema en terapia Jorge cuestionó si acaso no tenía algo que ver con la separación de mis padres cuando tenía 8 años. Cómo es la psicología, parece que cualquier cosa que te pasa tiene que ver con la infancia, el sexo y los padres. No, Jorge, no.

A los 33 años tengo nuevamente el desafío de frente y siento que no puedo con él. Vaciar los cajones, embalar la ropa que nunca más usará, ubicar las cosas en una caja sin fondo, y rotularlas con marcador permanente.

Guardo algunas fotos en una cajita de madera que conservo desde mi infancia junto con algunos dibujos y garabatos. Es muy triste todo esto y las lagrimas brotan como un caño maestro pinchado.

Esta semana volví a hablar el tema en terapia. A mi pesar, Jorge insiste en que estas cosas hay que agarrarlas en calientes, porque como los músculos, luego se convierten en contrac…

Miedos

Atravesando las calles de La Paz conocí a Horacio, un muchacho chileno, artesano, trotamundo y sabio.

Él recorría latinoamérica con una pequeña mochila, poca plata y sus artesanías que le permitían financiar cada amanecer.

Hablando entre vinos me contó que meses atrás en la ciudad de Cali un desgraciado le había robado sus cosas en una breve excursión al baño. A Horacio lo habían acuchillado por la espalda: su ladrón era el encargado de cuidarle sus pertenencias.

Se encontró sin dinero, sin mochila, sin artesanías, sin campera, prácticamente desnudo en un país ajeno.
Allí estaba él, parado con su cuerpito en el mundo, sin pertenencias.

Después de eso, a qué le puedo tener miedo? me sonrío.
Eso ocurrió hace diez años. Esa pregunta todavía me interroga.





Helsinki

Llevo 40 dias varado en Helsinki. El pasaporte se me ha caido en una alcantarilla y la embajada argentina ha emigrado del país después de la Guerra del Agua del 2021. Le alquilo una habitación a un polaco que tantea el español de oído porque, según me dijo, se cansó de cogerse a una ecuatoriana el verano anterior.

Estoy esperando noticias de Argentina pero las comunicaciones no están funcionando como deberían. Me quedan 124 euros y ni siquiera puedo trabajar. Camino perdido por la ciudad cada día y me meto en los bares para leer con un vaso de agua que gentilmente me regalan los mozos del lugar y cada tanto pico algún resto de pizza que dejan los comensales a mi lado.
Sospecho que soy el único argentino en esta ciudad. Los demás hicieron lo que debían.

El polaco se embriagó ayer y se puso un poco violento conmigo. Viajo en el tranvía local por tramos, haciéndome el confundido para no pagar. Subiendo y bajando, simulando que en realidad no es mi destino y ganando tiempo en la conversac…

Noche de luna

Tira de asado y vino tinto. Asi de simple le gustaba a ella los asados y esa noche no fue la excepción. Pusimos música en la terraza y bailó como siempre resplandeciente sobre el deck.
El tinto tomó su color y las risas se hicieron caricias. La noche era suya y lo sabía. El amor se pone nítido con el tinto, te muestra cómo un oráculo a quien querés y a quien extrañás, el vino no miente. Entre trago y trago, ella, perspicás, puso la mirada en punto fijo.  En qué pensás, pregunté risueño. - Ese globo terraqueo.. el mundo.. es tan amplio.. (divagues).  - Quién te lo regaló? (ningún divague)
El mundo, ese mundo, y otros más, encima. Pensé en ella, en ese amor de hace tres años. Una pequeña, respondí, y cambié torpemente de tema.

Pero era tarde, como siempre.
El vino se hizo carne, el viento polvo y el llanto adentro oscureció todo.