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Bukowski

Estimo que entré en la adultez unas semanas antes de cumplir 18 años. Hasta entonces siempre mi familia me preguntó qué quería para mi cumpleaños. Era una especie de ritual, me preguntaban, y unos días después me despertaba con la no-novedad y los abrazos.

Pero en el otoño del 2001 por primera vez ante la pregunta yo respondí "No quiero pedirles nada, lo que me regalen va a estar bien". Fue extraño porque tenía en mente el conjunto de la selección Argentina, pero me salió así, de imprevisto, como las visitas de pueblo.

Mi tía Ana que era parte de la comitiva regaladora, recibió el mensaje y sospecho que la puse en un aprieto. Lógicamente es más fácil regalar a pedido que pensarlo.
Finalmente llegó el día y Annie me trajo un cuaderno en blanco para escribir, con una frase en la primera pagina que decía "Encuentra lo que te apasiona y deja que te mate".

Si bien había dejado la infancia hace rato, todavía no podía nombrarme adulto. La frase se me volvió incomprensible, casi ridícula. ¿Cómo voy a dejar que mi pasión me mate? ¿Como voy a elegir algo que me haga mal? No era ni niño ni adulto. Podía dejar que elijan los regalos por mi, pero no los podía entender.

No obstante el desconcierto unos meses más tarde comencé a escribir, era diciembre del 2001. Lo recuerdo porque me fui a sembrar las primeras palabras a la terraza con treinta grados mientras escuchaba las cacerolas de la avenida.

El último texto del cuaderno, fue el primero de este blog. Supuse que después de semejante ejercicio ya estaba listo para mostrarle a alguien más los textos.

Ayer, quince años después, me volví a encontrar con esa frase escrita en inglés en un vagón: Find what you love and let it kill you.
No la había vuelto a escuchar más y como los olores, me transportó a ese verano. Mientras estaba dale-que-dale discutiendo con mi amor, la frase cayó redonda en mi cabeza, la entendí, la mastiqué amarga y sonó entera en mi cabeza, como aquellas cacerolas.






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